¿En qué se diferencia vuestra consultoría de la de una consultora tradicional?
Nuestro fondo es ingeniería, no PowerPoint. Evaluamos viabilidad técnica con datos reales, ejecutamos pilotos en planta y medimos resultados antes de proponer escalado.
¿Trabajáis con empresas que no tienen experiencia previa en IA?
Sí. De hecho, gran parte de nuestro trabajo es justamente ese: ayudar a empresas industriales a dar los primeros pasos concretos, sin humo ni promesas irrealistas.
¿Qué necesitamos para empezar?
Un proceso o área donde sospeches que la IA podría ayudar y una idea de los recursos disponibles. Puede ser datos de PLC, sensores, registros de calidad, procesos manuales de supervisión, manipulación de piezas, inspección visual o decisiones repetitivas que hoy dependen de una persona. Con eso hacemos el diagnóstico, evaluamos viabilidad técnica y proponemos un plan concreto con hitos, riesgos y presupuesto.
¿Cuáles son las fases posteriores a la consultoría?
La consultoría ordena la decisión: oportunidad, datos, arquitectura, costes y prioridades. Si el caso encaja, la siguiente fase natural es una prueba de concepto acotada; después, un piloto en proceso real con métricas operativas y plan de integración.